3 May · Psicosol · Sin Comentarios

La paciencia es una virtud. Es un hábito fundamental que los niños han de adquirir para que la convivencia sea adecuada. Está muy relacionada con el desarrollo del concepto temporal, la comprensión de la organización del tiempo… Desde pequeños debemos ir favoreciendo pequeñas esperas para que vayan soportando mejor la frustración que supone querer algo y no obtenerlo inmediatamente.

Las generaciones pasadas desarrollamos niveles superiores de paciencia, debido a que la vida era menos inmediata. Ofrecemos, un poco en clave de humor, 10 situaciones que vivimos en nuestra infancia, y que favorecían el desarrollo de la paciencia:

    •  La correspondencia: hace 30 años, la principal forma de comunicación era por medio de cartas, que en ocasiones se demoraban días e incluso semanas. Actualmente las nuevas tecnologías originan la inmediatez en la mensajería: email, whatsapp, facebook, facetime, etc. Antes también el teléfono era un lujo caro, que del que no se podía abusar, con un único teléfono en casa y una sola línea.

    • La digestión: las 2, incluso 3 horas que se recomendaba, parece que han pasado a mejor vida. En el fondo eran una escusa para que nuestros padres y abuelos pudieran descansar, pero favorecía un lapso de tiempo tras la comida que los niños teníamos que esperar, aburrirnos, y desarrollar actividades más tranquilas.

    • Los juegos: los videojuegos son absolutamente inmediatos, tanto a la hora de cargarse (recordemos la infinita paciencia que desarrollamos los que usábamos el spectrum) como en la propia temática. Por ejemplo, los juegos de mesa enseñaban a respetar los turnos, se podían detener con facilidad y retomar posteriormente, ayudaban más a la planificación del tiempo, y además fomentaban la comunicación cara a cara.

    • Los medios de comunicación: en nuestra época había 2 canales, luego 5, pero era sagrado el telediario de la comida, que marcaba la mitad del día. La comida se orquestaba entorno a este programa. Actualmente la inmensa oferta de canales y programas favorece que no debamos esperar a las noticias, que no tengamos que esperar para poder ver lo que queramos. Sucede igual con la prensa. Antes había que esperar la nueva edición del siguiente día. Actualmente la prensa digital es automática. Estamos más informados, y sobre todo, al instante. Esto va en contra de la reflexión personal, esa que podíamos hacer al leer una noticia.

    • El cine y el ocio en general: Antes se producían menos películas, y el tiempo en cartelera era mayor. La sobre oferta actual va en detrimento de la espera, del disfrute del aquí y el ahora, y favorece la premura, el deseo de “ya he visto esta, ahora quiero ver otra”, y en el fondo provoca frustración al no tener tiempo para hacer todo lo que queremos.

    • Las colas: tal vez sea una opinión personal, pero antes había más colas: en el cine, en el banco, en el supermercado… y teníamos la paciencia de esperar o al menos de padecerlas. Actualmente si no nos atienden inmediatamente, nos crispamos, nos frustramos, y es muy probable que no desistamos de la compra.

    • El consumismo: Navidad era un momento de valores, pero también de regalos. Sin embargo, no había muchos más regalos (tal vez cumpleaños y el santo) en el año. Los niños esperábamos ansiosos ese momento. Actualmente es muy frecuente que un niño reciba muchos regalos a lo largo del año (las notas, por ejemplo). Igualmente, había 2 momentos de Rebajas. Ahora mismo hay rebajas casi todo el año. La paciencia para esperar una buena oferta se ha perdido.

    • Numerosas situaciones: la visita al pediatra, al dentista, la misa dominical, las visitas y las largas comidas familiares en las que no nos dejaban levantarnos ni usar las “Nintedos” o los  “Iphone”, incluso las tareas escolares… eran situaciones en que se debía esperar estoicamente. Estas situaciones cotidianas van desapareciendo, o las esperas necesarias se van minimizando.

    • La gastronomía: no había tal oferta gastronómica, y no eran de tan rápido consumo. No había tantos “Fast food” ni comida a domicilio como ahora. Se comía en casa más, y todos a la vez. Esto favorecía la comunicación en la familia, y el esperarnos.  También los electrodomésticos eran más lentos, no había tantos microondas o robots de cocina. En general, los electrodomésticos iban más lento: rebobinar una cinta de video o un casete, el tiempo que tardaba en calentarse la televisión, la lavadora con ciclos extra largos sin secadora…

  • Los medios de transporte: Recorrer 400 kilómetros era una larga travesía, que suponía un día entero. Los medios de transporte como el AVE, y las autopistas, han favorecido que los niños no tengan ahora que pronunciar la cantinela “¿cuando llegamos?” o “¿falta mucho?”.

 

La situación actual es distinta a la pasada. No sé si mejor. Pero desde luego favorecía la paciencia, la imaginación, la reflexión. No debemos extrañarnos si los niños actualmente no tienen paciencia, y padecen déficit de atención.

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